Sentía los latidos de su corazón cada vez más acelerados, podía oirlos con total nitidez.
Una mezcla de temor y deseo se palpaba en el ambiente.
- ¿Tienes miedo? - pregunté dulcemente.
- No... no - respondió el chico con dificultad.
- No temas - me acerqué aun más a él - Será rápido - susurré.
Un solo mordisco. El joven se desmayó extenuado por el miedo.
Terminé lo antes posible y me alejé de él.
Odiaba tener que alimentarme de sangre humana, a pesar de que me alimentaba de indigentes y nunca los mataba, no podía evitar recordar a cada una de las personas que había "usado", no podía pensar en que podía hacerles daño... No tenía miedo de que me reconocieran, ni de que descubrieran la existencia de vampiros, tenía el poder suficiente como para hacerles olvidar todo, podía hacerles olvidar hasta sus propios nombres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu opinión.