domingo, 30 de enero de 2011

Sed de su sangre - Capítulo 4

Por fin llegó el fin de las clases y pude volver a casa.
- Estoy en casa - saludé al entrar.
Pero nadie contestó.
Era raro encontrar la casa vacía. Adelle, mi madre, salía de vez en cuando, a comprar, a visitar a alguien, a trabajar, o a cazar, generalmente de noche. Pero Daniela, mi "hermana", solo salía de noche.
Aun se estaba adaptando a la conversión y no era conveniente que se acercara a nadie, ni fuera vista.
- Da - grité - ¿Dónde estás?
- ¡Elena!
La voz de Adelle llegó desde el piso de arriba, de la habitación que compartía con Daniela.
Subí las escaleras corriendo.
- ¿Ocurre algo? - pregunté.
Daniela estaba tirada en el suelo, inconsciente y Adelle intentaba reanimarla.
- Sangre, Elena. Necesita sangre, humana.
- ¿Tan pronto? Apenas han pasado dos días desde que bebió la última vez. Nosotras solo nos alimentamos de sangre humana una vez cada tres o cuatro meses. ¿Seguro que no sirve sangre de animal?
- Es una recien iniciada - me miró con comprensión - Tú no has pasado por la conversión, eres una vampira por nacimiento. Pero ella está pasando un duro trance, necesita esa sangre.
Salí rápidamente de casa.
No dejaría que le pasara nada a Daniela. Aunque no era mi verdadera hermana, si tenía mucho que ver conmigo y le tenía un gran aprecio. Daniela era, realmente, como mi hermanastra, una hija que mi padre tuvo con una humana, antes de... morir.
No podía perdonarme no haber salvado a mi padre de la muerte a manos de aquellos renegados, y no podía permitir que le pasara nada a Daniela.
Corrí a gran velocidad y llegué a una ciudad cercana.
Una mujer mayor, de unos sesenta años, se encontraba refugiada entre cobertores y bolsas de basura.
Me acerqué a ella y,utilizando mi poder, conseguí dormirla.
En apenas diez minutos estaba de vuelta a casa.
- Es lo primero que he encontrado - dije tendiendo a la mujer al lado de Daniela - Espero que pueda sernos útil.
Adelle mordió a la mujer en el cuello y acercó la sangre a Daniela.
Que despertó llamada por su instinto.
Cuando terminó me senté a su lado y la abracé con fuerza.
- Ya ha pasado todo Dani - le susurré.
- ¿Cuándo se acabará esto? - le pregunté a Adelle.
- Deberían de faltarle tan solo unos días, una semana tal vez - suspiró - Después podrá empezar al instituto contigo.
Me sonrió.
- Por cierto, ¿qué tal tu primer día?
- Bueno... Digamos que he echo una "amiga" y he conocido a los idiotas superpopulares del instituto - reí - En realidad, aun me falta conocer a la persona más famosa, una tal Vanessa.
- Hazme solo un favor Elena. Puedes ignorar a todo el mundo si quieres, pero intenta hacer algun amigo, no demasiado íntimo claro está, me gustaría que pudieramos quedarnos un par de años.
- No te preocupes. Nadie descubrirá lo que somos y... conseguiré hacerme un hueco en esta ciudad - sonreí.

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