viernes, 28 de enero de 2011

Sed de su sangre - Capítulo 1

Aceleré el paso, no me agradaba llegar tarde el primer día a mi nuevo instituto.
El International School parecía el típico instituto de gente rica, preocupada unicamente por su popularidad, además de, en algunos casos, por sus estudios. Gente sin complicaciones, con vidas "sumamente interesantes" y poco que aportar a la sociedad. Tan poco que aportar como yo, que ni siquiera pertenecia a ese mundo, ¿qué podía aportarle una vampira adolescente al mundo? Supongo que matar a otros vampiros, a aquellos que renegaban de mantener el equilibrio, a los que decidían asesinar a gente inocente sin ningun tipo de piedad.
Llegué al instituto y me decanté por preguntar mi horario en conserjería.
Así que allí estaba yo, la nueva alumna, a la que todos miraban con curiosidad.
- Buenos días, me llamo Elena, Elena Blood - saludé.
- Buenos días, ¿eres la chica nueva, supongo? - la mujer que estaba tras el mostrador me sonrió amablemente.
- Lo soy. Quería preguntarle por mi horario. No se a donde tengo que ir - expliqué.
Me entregó unas hojas con los horarios, los profesores y la ubicación de las clases.
Literatura a primera hora, no era un mal comienzo.
Caminé por los pasillos buscando la clase correspondiente.
- ¡Ey! - una joven me agarró por el brazo deteniendo mi avance - ¿Eres la nueva, verdad? Me llamo Diana - sonrió - Voy contigo a literatura, biología, lengua...
- Encantada - la interrumpí - ¿Puedes decirme dónde está la clase?
- ¡Claro! - tiró de mí en la dirección contraria - Ibas mal. ¿Sabes? Pareces diferente al resto de chicas de por aquí. Yo soy becada, asi que casi nadie me habla. Si no tienes dinero no eres muy bien recibido aquí. ¿Tú eres rica? - me miró expectante.
- Tan solo un par de millones en el banco - sonreí - Pero no me gusta alardear sobre ello.
- Eres como yo. Quiero decir, no encajas.
Me eché a reir.
- ¿He dicho algo malo? - me miró preocupada.
- No, me gusta no encajar en los sitios. No quiero ser uno más, como una especie de robot sin ideas propias.
Yo era, sin duda, muy diferente a los demás.

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